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lunes, 16 de abril de 2012

Sólo para reportar que aún vivo

Cómo extraño este lugar y qué molesta me siento de tenerlo tan abandonado. Hemos tenido algunos problemas y por lo pronto no tenemos internet en casa. Sólo me acerco al intertet cuando vengo a casa de mis papás y sólo de pasada porque tampoco los visito para venir a sentarme a mis anchas frente a la computadora.

En fin. El mes que entra estaré dando a luz. Pasando la luna llena del 5 de mayo creo que podría ser cualquier día en adelante. Yo estoy que no me aguanto, no me duele nada, pero me muevo con torpeza y dificultad y termino el día con las piernas cansadísimas. El plan de dar a luz de forma natural sigue en pie, sólo que ahora hay un pequeño detalle que debemos descartar y es que mi placenta al parecer está muy cerca de donde se abrirá el canal de parto (una condición muy frecuente en quienes hemos tenido cesárea anteriormente), el doctor no pudo determinar si está obstruyendo totalmente la zona con su aparato de ultrasonido en 2D, así que habrá que revisar con un ultrasonido 3D. Yo sólo estoy deseando que no sea nada que impida tener el parto que he imaginado, soñado y planeado con mi doctor.

Por otra parte, Mateo se ha vuelto un niño ya, o bueno, eso es lo que él dice. Decidió dejar nuestra cama y dormir en su cuarto, lo cual me rompió el corazón pero que igual lo he tenido que respetar. Habla mucho y clarísismo, se puede mantener una conversación fluida con él sin problema, utiliza verbos conjugados, los tiempos, plural y singular, forma oraciones completas, además, se ha vuelto muy desenvuelto con las demás personas y tiene ocurrencias que sorprenden y dan mucha gracia. Es muy firme y decidido en lo que quiere y lo que no, y para sobrellevar esto hemos tenido que armarnos de paciencia y recordarnos a cada rato que es una persona independiente, con sus gustos, preferencias y que a su manera está aprendiendo a tomar desiciones, y claro, a afrontar las consecuencias. Mi esposo y yo hemos requerido de mucha comuncación entre nosotros, afortunadamente él es un papá extraordinario.

Bueno, dado el poco tiempo que tengo es lo que puedo contarles por ahora. A mis amigas bloggeras no se olviden que aunque no comento, no he dejado de leerlas y de aprender y maravillarme con sus hijos e hijas.

Hasta pronto. Abrazos.

viernes, 9 de marzo de 2012

Una mañana en la cocina

Hoy me sentí bastante inspirada y decidí invertir tiempo en algo que me gusta mucho y que es hornear, además Mateo traía energía de sobra, así que le encantó la idea de ayudarme y ensuciar un poco, mucho más bien.

Nos pusimos manos a la obra con una pizza para la comida y un pan (o bizcocho) de chocolate para la media tarde. La receta de la masa de pizza que hicimos fue sacada de aquí y la del pan de aquí.

Empezamos con la foto inicial y Mateo quiso que también saliera Muriel, pero a estas alturas del embarazo no cabemos las dos en la misma foto, así que la afortunada fue ella :)



Primero, a preparar la masa para la pizza.


En lo que la masa reposa para que "levante", empezamos el pan.


Listo para el horno. Aquí pasa algo muy curioso, siempre que terminamos de hacer la mezcla y llega la hora de meterla al horno, a Mateo no le gusta y llora como si de algo malo se tratara. La foto es antes de mencionarle el fatal momento que seguía.


Los beneficios de ser el ayudante.


El pan listo.


La pizza lista. Esta vez elegimos salsa de tomate (hecha en casa), queso, aceitunas negras, cebolla, pimiento verde y champiñones. La verdad es que quedó muy rica.


Pasamos gran parte de la mañana en esto, es que cocinar con niños requiere de paciencia, pero es muy divertido y gratificante, sobre cuando entienden que lo que se están comiendo lo hicieron ellos con sus manos.

Saludos a todos.

lunes, 5 de marzo de 2012

Recordar lo que ya sabemos

Mateo tiene más de 2 años y reclama ya una autonomía que me deja sorprendida, además de una constante reafirmación de sus deseos acompañada, alguna de las veces, con algún berrinche o negación ante lo que su papá y yo le pedimos. Entonces, lo que hasta ahora he defendido sobre la crianza se pone a prueba, porque debemos reconocer que hablar de crianza respetuosa y demás adjetivos de "vanguardia" suele ser muy sencillo cuando tenemos a nuestro lado a un bebé de meses, un año o poco más, estamos convencidas(os) de tantas cosas y todo funciona como lo habíamos contemplado (me sucedió). Pero un bebé/niño de 2 años o más, tiene la capacidad de hacer temblar todo lo que hasta ahora había sido pan comido para los padres.

A veces, sobre todo cuando siento que la cosas se ponen difíciles en la relación que tengo con mi hijo en cuanto a lo que comúnmente llamamos disciplina, siento la necesidad de sentarme a recordar y repasar en mi mente, como para no perderlos de vista, los principios sobre los que decidí que iba criar a mi hijo; y en el cúmulo de voces, de recomendaciones, de sentencias sobre educación que llegan a mi mente, logro cerrar la bocina y regresar a la única información que importa, la que no he guardado en el cerebro sino en el corazón.

Pero hay otras ocasiones, en las que has perdido un poco el rumbo, en las que un momento de tranquilidad no es suficiente. Para esos momentos, necesitamos que las palabras de alguien más den forma a lo que podemos llegar a olvidar. Esto me ha ocurrido hoy al abrir el blog Maternidad Consciente de Mónica Manso, quien hoy publica este documento que a su vez ha sido tomado de otros blogs también muy interesantes.


DECÁLOGO DE LA MADRE SEGÚN LA PSICOGENEALOGÍA

1.-He parido un hijo que no es mío. Lo entrego al mundo.

2.-Este hijo no ha venido a cumplir mi proyecto, ni los proyectos de mi árbol genealógico, sino el suyo propio.

3.-No lo bautizo con ningún nombre ya presente en el árbol, ni con nombres que le impriman un destino.

4.-Se lo doy todo, lo crío con afecto, sin dejar de ser yo misma, sin adicción al sacrificio, sino con responsabilidad y desde la libertad.

5.-Le ofrezco herramientas que ayuden a construir el edificio de su propia vida, pero acepto que tome libremente las que el juzgue adecuadas y rechace las inadecuadas para él. Me doy cuenta que la mejor manera de enseñar a un hijo no es con mítines, ni con límites, sino con el ejemplo.

6.-Acepto que deje de llamarme “mamá” cuando él lo decida, para pasar a llamarme por mi propio nombre, porque así rompe lazos de dependencia y la relación entre ambos se equilibra.

7.-Le permito y facilito que tenga un espacio privado e íntimo en la casa que sienta como su propio territorio.

8.- En cuanto a la elección de sus amistades, de su carrera, de sus actividades de ocio, etc., le escucho, le doy mi parecer, pero no selecciono nada por él, ni le prohíbo ni lo obligo.

9.- Dejo que mi hijo cometa errores, que se caiga, que no sea perfecto. Comprendo que cada fracaso es un cambio de camino y con ellos se crece cada día; si lo protejo demasiado lo bonsaitizo, nunca será adulto.

10.-Jamás definiré a mi hijo (“es tranquilo”, “eres nervioso”, “es tímido”…), porque entiendo que los niños se forman su autoconcepto a partir de lo que sus padres dicen de él. Le transmito que dentro de él están todas las posibilidades del ser, lo es todo en potencia.

Y regresa la calma a mí, tomo estas palabras e interiormente las hago mi bandera, porque mi corazón reconoce cada una de ellas y sabe que les ha asignado un lugar desde hace tiempo. Sólo necesitaba que alguien más las recitara.

Empezando la semana, los mejores deseos para todos.



[Fuente de imagen] Pintura acrílica sobre metal. "Madre e hijo" por Elizabeth Ruch


miércoles, 22 de febrero de 2012

El rancho de mis abuelos

Uno de los lugares más queridos para mí y del que guardo recuerdos muy valiosos es el rancho de mis abuelos. Era mi lugar preferido para pasar mis vacaciones de semana santa o de verano, en esas fechas coincidíamos varios de los primos y de verdad que la pasábamos muy bien. Sin luz eléctrica, ni tubería para el agua, vacas por todas partes, polvo por todas partes, podría parecer un destino no muy atractivo, pero para nosotros era lo mejor. Sin televisión, ni videojuegos, era necesario estar siempre inventando en qué entretenernos, ayudar a cocinar, a dar comida a las vacas, a limpiar (esto no siempre era de mi agrado), escuchar a mi abuelo tocar la guitarra y cantar o pedirle que por las noches nos contara historias de terror.

En junio del año pasado murió mi abuelo, y regresar al rancho y no verlo sentado en la mesa tomando café fue muy extraño. Ahora viven ahí mi abuela y una tía, supongo que para mi abuela permanecer en el rancho es su manera de sobrellevar la ausencia del que fue su compañero por casi 54 años.

Ya no soy más la niña, ni la adolescente de antes, ahora visito el rancho de mis abuelos con mi hijo de 2 años y embarazada de nueva cuenta, y no puedo dejar de pensar en que todo lo que mis abuelos construyeron con sus propias manos hoy lo disfrutarán mis hijos y los hijos de mis hermanos y de mis primos. Ellos no sabrán cuánto esfuerzo y cuánto sudor hay detrás de todo aquello (lo sabrán de nuestra boca), pero los que vivimos esos bellos tiempos veremos a mis abuelos en cada sonrisa, en cada juego, en cada aventura que nuestros hijos vivan ahí.

Me siento muy afortunada de poder regresar a ese lugar cada vez que quiera, de mostrarle a Mateo la naturaleza tan de cerca, de que pueda acariciar una vaca o un becerrito, que podamos pizcar albaricoques, de hacer caminatas por el monte, subir a la Loma de las mujeres y mientras viva mi abuela, disfrutar de su riquísimo pan. Las mismas cosa que yo hice de niña hoy las comparto con mi hijo.

El corral



Los becerros a comer



Mateo quiere ayudar pero con un poco de miedo. Me gusta ver la sonrisa de mi abuela.



Ahora sí, con más confianza.



Y quiere seguir.



Muy contento trepado en el árbol.



Mateo con su abuela y bisabuela.



Con el gato Fili.



Por la noche, amasar y dejar reposando el pan.



Mateo hará sus propios panes.















Hornear por la mañana y disfrutarlos en el desayuno.



Los panes de Mateo no tiene la forma que él esperaba.
Se le ve un poco desilusionado.



El árbol de albaricoques que por mayo estará rebozando.

viernes, 10 de febrero de 2012

Visitando la Ludoteca

Esta mañana fuimos a la Ludoteca de la Casa de la cultura de la ciudad, a esa hora no hay más niñs, al parecer hay mucha más actividad por la tarde, así que Mateo disfruto a sus anchas de todo, éramos los únicos ahí.

Empezamos con el bingo. Le gustó mucho identificar números y luego encontrarlos en su tarjetita.


Claro, darle vuelta a la tómbola y ver salir las bolitas también.






Luego, a identificar los dedos de las manos.


Dos aros verdes, excelente para identifiar lo grande y lo pequeño.




!Un martillo!


Cada cabeza de animal en el cuerpo que le corresponde.



Hay que pensar un poco.


Aprovechamos para pasar por la biblioteca y pedir para llevarnos a casa dos libros que han sido todo un éxito. Para la próxima hablaré de ellos, en especial de uno que ha sido todo un descubrimiento.

!Saludos!

jueves, 17 de noviembre de 2011

De regreso y con noticias.

Hola a tod*s, estoy de vuelta. Han sido casi dos meses de no aparecerme por el blog, pero no he dejado de leer los que habitualmente visito. No ha sido una ausencia intencional, sino más bien obligatoria.

El último post que hice de la visita a un restaurante español fue en la espera de confirmar la noticia de un nuevo embarazo. A los días resultó que sí, que estoy embarazada; y desde entonces todo ha sido un tanto complicado pero empieza a mejorarse. No tardó mucho en llegarnos un buen susto, una amenaza de aborto que afortunadamente quedó en eso, en amenaza. Ya saben, después viene el reposo, los cuidados especiales, la rutina se altera y mi hijo de dos años, por supuesto, resintiéndolo todo. Nos arrepentimos un poco de haber dado la noticia a nuestros familiares y amigos tan rápido, así que decidimos esperar a brincar el primer trimestre para seguir esparciéndola. Náuseas, agrugas, vómitos en la mañana y por la noche, dolor de cabeza, sueño interminable, cero ganas de comer y lo único que podía pasarme por la mente es: tengo que ignorar todo esto porque Mateo lo va a resentir.

De resentirlo, claro, no tardaron en llegar los berrinches, nunca se había portado así, la búsqueda de atención constante, pegar al enojarse y un interés por el pecho casi de recién nacido. Pero era de esperarse, así que nos hemos armado de toda la paciencia posible y hemos intentado llevarlo lo mejor que se ha podido, yo he dejado de lado mis actividades habituales, incluyendo las del hogar, y paso los días dedicada totalmente a Mateo. Confío en que mi cuerpo está haciendo su parte y que mi atención constante a Mateo sea lo que él necesita para, llegado el momento, pueda recibir a su hermanit* sin temores de ser desplazado, ignorado y demás. Increíblemente, Mateo está mucho más sereno, besa y abraza mi vientre y dice que él también tiene un bebé en el suyo :)

A penas paso de los 3 meses y tendrían que ver el tamaño de panza (barriga) que me cargo, con Mateo el embarazo empezó a notarse cerca de los 5 meses, pero en esta ocasión, con sólo tres meses mi vientre es algo que ya nadie puede obviar. Me han hecho el comentario de que tal vez sean dos, pues ojalá!, pero lo dudo porque el un ultrasonido que me hicieron por lo de la amenaza de aborto a los 2 meses pudo verse un sólo frijolito dentro de mí.

Un segundo embarazo definitivamente es una experiencia distinta al primero, e imagino que entre más hijos previos haya resulta un mayor desafío aún. Bueno, espero estar por aquí más seguido y retomar el ritmo de comertar en los blogs que leo como habitualmente lo hacía.

Hasta pronto!


martes, 4 de octubre de 2011

Para quienes nos leen desde España

Para celebrar nuestos tercer aniversario de matrimonio, buscamos un lugar agradable dónde salir a cenar, no es algo que hagamos muy seguido desde que nació Mateo, las razones son varias y quienes tienen hijos pequeños sabrán de lo que hablo. Elegimos un restaurante español, creo que es el más conocido de la ciudad. Fuimos con toda la intención de disfrutar de otra gastronomía, una comida distinta a lo que usualmente comemos en casa y la verdad es que nos fuimos de ahí bastante satisfechos.

Cabe señalar que el estilo y la decoración del lugar hacen alusión al folclor del sur de España, más específicamente un ambiente muy andaluz (o bueno, es lo que aprendí en mis clases de historia culturar hispánica en la universidad). Me refiero al ambiente taurino y al flamenco. Incluso la periquera que le ofrecieron a Mateo tenía estilo.


Pasando al tema de la comida, disfrutamos de unas tostas para iniciar, una de jamón serrano y otra de camarones con queso gratinado; seguimos con un chorizo llamado Chistorra de Navarra acompañado de papas y una especie de mayonesa de ajo deliciosa; finalizamos con torrijas como postre, nos encantó. En resumen, disfrutamos mucho, otros sabores, otras combinaciones.


El hermano de mi esposo se fue a vivir a España, allá se casó y ya tiene una bebé, así que aprovechamos para mostrarle a Mateo dónde vive su tío Pablo, esperamos poder ir algún día a visitarles.


Bueno, lectoras(es) españolas(es), ¿qué opinan? Si hay algo que recomiendan que probemos en alguna ocasión que volvamos a ese lugar les agradecería me lo hicieran saber, así enriqueceremos más la experiencia. ¿Qué les hece sentir orgullosas(os) de su cultura?


Saludos.

lunes, 26 de septiembre de 2011

¿Mateo agresivo?

Mateo siempre se ha caracterizado por ser muy tranquilo, claro, en casa no para, pero en otros lugares y con otras personas es reservado y no da gran batalla. Hasta ayer.

Nos encontrábamos en la capilla a la que asistimos, yo platicaba con una amiga mientras Mateo jugaba por ahí con un mazo de llaves de su papá, llegó el hijo de mi amiga (un año mayor que Mateo) y al parecer le quita las llaves a Mateo, digo al parecer porque yo estaba de espaldas a ellos y fue el llanto de ambos el que me hizo voltear y acercarme rápidamente, el hijo de mi amiga tenía las llaves en sus manos y lloraba con mucho dolor mientras se tocaba la espalda, Mateo lloraba también. Pasó que Mateo lo había mordido en la espalda.

Obviamente, sentí mucha pena (pena de dolor/sufrimiento, no de vergüenza/bochorno), primero por el niño, la mordida, su dolor, su llanto, su mamá que es mi amiga (a quien por cierto aprecio mucho y muy probablemente lea esto), en fin, y segundo, porque no es costumbre de Mateo reaccionar así, tuvo que haber sentido mucho coraje y frustración al tratar de defenderse ante alguien con más fuerza y capacidad que él.

Tomé a Mateo en brazos, intenté que se calmara un poco, lo consolé porque seguramente estaba asustado por todo lo que provocó, y una vez que dejó de llorar le dije, lo más firmemente que pude, que no debió hacer eso, que si alguien intenta quitarle algo le puede decir que no, me puede pedir ayuda a mí, pero nunca pegar ni morder; pueden parecer palabras muy elevadas para un niño que a penas cumplirá dos años, pero creo que algo entendió porque volvió a soltar el llanto al sentirse regañado. ¿Ustedes qué hubieran hecho?

Yo traté de mantener la calma, no quería enviar a Mateo un mensaje incorrecto. Defenderse estuvo bien, pero hacerlo por medio de la agresión, eso nunca está bien. Quizás unas nalgadas, un jalón o gritos hubieran sido más efectivos a la hora de querer hacerlo escarmentar, pero no puedo pedirle que no lastime a los demás mientras yo lo lastimo a él, no tiene lógica enseñar a los niños a evitar la violancia ejerciendo violencia sobre ellos (física, emocional o psicológica).

Hice uso de los únicos recursos que tengo para eseñarle algo a mi hijo: mi voz y mi ejemplo. ¿Estuvo bien? ¿Estuvo mal? Eso ni yo misma lo sé ahora, pero espero que con suerte ambos niños hayan aprendido algo: que no está bien quitarle a los demás las cosas arbitrariamente y que podemos defendernos sin lastimar a nadie.

Ya por la noche, mientras preparaba a Mateo para dormir, le pregunté si se acordaba que había mordido a Leonardo, dijo que sí, que en la espalda, por las llaves, que lloró, que Leonardo también lloró. Le repetí lo mismo de antes, defenderse sin morder ni pegar. ¿Vas a morder a Leonardo otra vez?- le pregunté. Dijo que no moviendo su cabeza. Espero de todo corazón que así sea, y que esa mordida en la espalada de Leonardo sane pronto.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Pequeños grandes cambios de Mateo

Estas últimas semanas he notado algunos cambios en Mateo con los cuales he podido reafirmar, ante mí misma, que respetar los ritmos de cada niño no implica un retroceso en el camino sino otra ruta para llegar al mismo punto, que para mí ha resultado más agradable y satisfactoria. Y digo que lo he reafirmado porque a veces uno mismo tiene que cuestionarse de vez en cuando aquello que defiende, a veces uno también duda y las palabras de quienes auguran un desastre llegan a tambalear aquello de lo que nos sentimos tan convencidos.

Primero. Hasta hace muy poco Mateo pedía comer pecho durante la madrugada unas dos o tres veces, lo cual no ha significado un problema porque como duerme a mi lado sólo es cuestión de voltearme hacia su lado, descubrirme el pecho y a dormir de nuevo, nunca he sabido cuánto tiempo dura comiendo porque me quedo dormida de inmediato. Bueno, pues en los últimos días Mateo ha dormido 8 horas seguidas sin pedir pecho, nos dormimos a las 10:00 pm y no ha despertado hasta las 6:00 am para comer un poquito y volverse a dormir para despertar a las 8:00 am.

Segundo. Lo notamos mucho más sociable y desenvuelto. Cuando llegamos a un lugar y él quiere ir a jugar con algún niño yo le digo que vaya solo, que voy a estar cerca para verlo y no duda en irse. Antes esto era algo imposible, no se alejaba de mí o de su papá para nada aún cuando deseara acercarse a algún niño o niña. Hace unas semanas comimos en casa de mis papás, después de la comida teníamos que ira hacer algunas compras así que nos dispusimos a salir, estábamos en la cochera despidiéndonos de mis papás mientras Mateo estaba encantado corriendo y haciendo que su abuelo lo persiguiera, a la hora que querer subir al carro lo cargué y traté de ponerlo en su silla pero soltó un llanto descomunal y se resistió a sentarse, mi mamá se acercó y se quiso ir con ella, le pregunté a Mateo si quería quedarse con sus abuelos un rato y dijo que sí, yo dudé que supiera en realidad lo que me había respondido pero decidimos hacerle caso e irnos a las comprar mi esposo y yo mientras Mateo se quedaba con sus abuelos; le dijimos adiós desde el carro y nos fuimos, pero dimos la vuelta a la cuadra incrédulos de que en realidad hubiera querido quedarse sin nosotros, pensamos que al volver a pasar lo íbamos a encontrar llorando al haberse dado cuenta de que nos habíamos ido, pero para nuestra sorpresa ni siquiera se dio cuenta que volvimos a pasar porque estaba corriendo por toda la cochera jugando a que su abuelo lo perseguía. Cuando después de tres horas regresamos lo encontramos muy fresco y alechugado, había pasado un buen rato en casa de sus abuelos.

Me imagino que así será en adelante, o no, tal vez no vuelva a suceder en algún tiempo. Sin embargo, esto nos dio la oportunidad, a mi esposo y a mí, de saber que Mateo sabe estar sin nosotros, sabe divertirse cuando no estamos, ha adquirido estas capacidades sin que sus papás nos hayamos empeñado en enseñárselas, todo ha sido mediante el día a día, dejándole tener experiencias, escuchando sus peticiones, atendiendo sus necesidades, aceptando sus tiempos.

Reconozco que me he sentido señalada en muchas ocasiones, sobre todo cuando se trata del apego que Mateo tiene conmigo, a muchas personas les parece que no está bien y que debo procurar que aprenda a despegarse. Por ejemplo, los domingos en la Iglesia no quiere quedarse en el salón con los niños de su edad y yo no lo he obligado, no quiero que aprenda a base de llanto y de aguantar el desamparo que debe sentir un niño al ver que su mamá se va y lo deja en un lugar que no le gusta, me resisto. Claro, después de algunos domingos dejará de resistirse a estar ahí y podré dejarlo sin problemas, pero no porque haya empezado a disfrutar el lugar, sino poque habrá aprendido que no importa cuánto llore o manifieste sus desagrado, su mamá y su papá no van a hacer nada por él. No pocas personas me han hecho comentarios al respecto y cada vez aprendo mejor a escuchar sin que me cause molestia.

En fin, quería hablarles de los aprendizajes de Mateo y he terminado divagando un poco. Esto me dejó una lección, tarde o temprano todos los niños llegan a la meta, pero el camino puede ser muy diferente, algunos habrán sufrido la presión y la exigencia de sus padres, mientras que otros habrás recorrido el camino como si de recoger flores de tratara. Yo quiero que mi hijo tenga un cesto lleno de flores al final.

Hasta pronto.

viernes, 19 de agosto de 2011

Ideas de otros blogs puestas en práctica

Si algo me encanta de leer otros blogs son las nuevas ideas que aprendo de ellos. Hoy voy a presentarles dos de ellas que he hecho realidad, son muy sencillas, pero han provocado que mi hijo y yo compartamos largos ratos entretenidos.

Uno de ellos es una idea que vi en Comparte tus ecoideas sobre unos comederos de para pájaros como estos:


Bueno, Mateo y yo nos pusimos algo psicodélicos y el resultado fue este:






Los pusimos en un árbol que está frente a nuestra casa. Muy coloridos y extravagantes pero nos divertimos y Mateo se entusiasmó poniendo en uno la comida y en otro agua. Ese día quiso quedarse esperando un pajarito, pero no llegó, lo bueno es que ya hemos podido ver algunos posados ahí y para Mateo es muy emocionante.

La otra idea fue de Inma de Para mi peque con amor. Son unas pulseras de hilo y en su entrada explicaba cómo hacerlas. Una tarde mientras esperábamos que se horneara un pan que hicimos, saqué los hilos que tenía guardados por ahí y me puse a hacer una pulsera para Mateo, él estuvo muy intrigado de verme y quería hacerlo también. Ahora cada vez que se ve la pulsera en el tobillo la señala y dice que es de Mateo.

Una foto coloreando en la que se alcanza a ver la pulsera en su tobillo

Otra más de cerca


Hay más ideas que he puesto en práctica pero no he tomado fotos. Estas son sólo dos y agradezco a todas(os) ustedes por compartir sus ideas.